domingo, 12 de febrero de 2012

Actos inesperados

Lo vi que estaba recostado en su cama, adolorido & me acerque para ver como se encontraba, casi había quedado inconsciente de lo cansado que estaba. Por unos minutos me quede viéndolo dormir, se veía tan adorable aunque en su rostro estaba reflejado el dolor.

Me di cuenta de que la música estaba alta, así que decidí bajarla un poco para que pudiera descansar mejor aunque se había quedado dormido mientras estaba de este mismo modo. Me senté en el borde de la cama para poder hacer eso más cómodamente & fue automática su reacción, se enrosco en mi & apoyo su cabeza en mis piernas. Todavía tenía el pelo húmedo por la ducha que se había dado hacia unos instantes.

-¿Te sigue doliendo la cabeza?- Le pregunte mientras acariciaba su cabello en lo que lo tenía en mi regazo.

- No.- dijo con apenas un hilo de voz mientras se aferraba a mi cuerpo con más fuerza, escondiendo su rostro de la luz. Nos quedamos en esa posición por un buen instante.

Era obvio en mi mente retorcida que eso era lo que estaba buscando & que todo fue una maniobra para poder lograrlo, incluso su dolor era algo propicio para que se pudiera dar de nuevo esta situación. De un momento para el otro, ya me encontraba acomodándome a su lado, rodeada por sus brazos & sintiendo su respiración & sus besos en mi nuca. Era inevitable no voltearme para poder encontrarme con su boca de frente & poder sentir su sabor en mi.

Sus besos eran como los de alguna vez, incluso los sentí cargados por algún otro sentimiento que no logre reconocer, pero los hacía dulces, mucho más de lo que recordaba… Nuestros cuerpos ardían, & se estremecían ante un mínimo contacto del otro. La música se había complotado a nuestro favor & había cambiado su cadencia, ahora era parte del ambiente lento, suave, cálido. Comenzamos a danzar al compás de nuestros latidos, frenéticos. Entonces, de pronto perdí el control del momento & todo se volvió muy vertiginoso & acelerado aunque concluyo casi de la misma manera que había comenzado, inesperadamente...


Había pasado alrededor de una hora de lo que casi pudo pasar, todavía seguía bajo el chorro de agua caliente de la ducha, reflexionando que era lo que estaba haciendo conmigo misma. ¿Cómo era posible que me encontrara mendigando esas migajas que alguien más había dejado & de la que yo misma me había apartado en algún momento? Enfermándome por algo que sabía que era, tal vez, una pérdida de tiempo & de cordura.

Cuando salí de la ducha, todo seguía casi igual de confuso o más, en mi mente. La claridad era como el espejo empañado del baño, la imagen que devolvía podía no ser la que se reflejaba o podría ser que sea la silueta difuminada de lo que estaba del otro lado. No entendía porque buscaba mi propia desgracia, sabiendo cómo iba a ser el final & cuando.

Cuando por fin me decidí, fui lenta & perezosamente hacia la habitación, rehuyendo de la gente del alrededor. Cuando llegue todo estaba a oscuras & durmiendo, inclusive él. De cierto modo, estaba dolida… no, mejor dicho ofendida por encontrarlo de esa manera & por lo que había pasado minutos antes.

No emití sonido alguno al terminar de arreglarme para dormir, & mientras lo hacia mi cerebro se encargaba de fulminarme haciéndome sentir peor de lo que ya estaba., haciéndome recordar esos momentos que vivimos & muchas cosas más que podrían ser hirientes. Me recosté en la cama pero no había forma de que me pudiera dormir & eso sin contar el cansancio físico que tenia encima, pero el sonido de aquella multitud festejando afuera, la luz que entraba por la ventana, mis pensamientos agolpándose & ese desesperante silencio, me agobiaban e impedían que pudiera sucumbir ante los encantos de Morfeo. Inquieta me levante varias veces & me movía con violencia sobre el colchón duro pero es que no podía estar más en ese lugar. No aguante las ganas & me escabullí en su cama cual ninfómana que necesitaba calmar sus ansias.

-¿Estás dormido? – le dije, a lo que él respondió rodeándome automáticamente en sus brazos. –Mira que si te incomodo vuelvo a mi cama…-

- No te vayas…- Me susurro suavemente al oído mientras me estrechaba con más fuerza hacia él. Fue inevitable que sonriera & me aferrara a sus brazos como si de ello dependiera mi vida.

Esa noche el insomnio desapareció.

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